El diamante que en primavera llena el ambiente con perfume a azahares, que limita y disfruta del Río Uruguay, así como de grandes y hermosos centros termales. El lugar en el que las naranjas han sido durante años una marca de identidad nacional e internacional.
Un diamante que se recuesta sobre el margen oriental del Río Uruguay y que tiene un origen de profundas raíces indígenas, con tierras que vivieron historias artiguistas y donde se realizaron gestas heroicas, rodeadas de un paisaje rico en aguas termales, playas, cascadas y tupidos montes.
Un diamante que camina junto al Río Uruguay y al Río Negro. Una tierra de inmigrantes emprendedores, reconocida mundialmente por los productos cárnicos que generaba y su capacidad de alimentar a millones de personas. Un destino que hoy nos regala la posibilidad de disfrutar de un entorno mágico.
Un diamante rodeado por un verdadero cinturón hidrográfico, con variedad de paisajes naturales -en donde destaca uno de los dos geoparques existentes en Sudamérica- e historias fascinantes.
Un diamante que brilla en el Norte de Uruguay a través de sus piedras semipreciosas y con límites marcados por sus cursos de aguas, testigos de hechos fascinantes, con historia oriental y bailes al ritmo brasileño.